Alergia

Rinitis alérgica estacional

La secreción nasal, el picor de ojos y de nariz y los estornudos son algunos síntomas de lo que se conoce como rinitis alérgica, una inflamación de las capas internas de la nariz que, en algunos casos, también puede estar asociada a una irritación de ojos. La Rinitis alérgica puede acompañarse de congestión nasal.

Esta alergia se produce cuando el sistema inmunitario reacciona de manera anormal y excesiva a los alérgenos, que considera como sustancias peligrosas. Para defenderse, el organismo produce en las membranas nasales unos anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) que provocan la inflamación y, con ella, los molestos síntomas de la alergia.

La inflamación puede producirse en:


Ojos

Conjuntivitis con sensación de picor de ojos, ojos rojos y lagrimeo.

Nariz

Rinitis, picor nasal, estornudos, goteo nasal y congestión nasal.

Garganta

Picor y tos.

Piel

Picor, enrojecimiento e inflamación.


La rinitis causada por la alergia puede ser tanto estacional como perenne. En el primer caso, los síntomas aparecen de forma ocasional o únicamente durante determinadas estaciones provocados por alérgenos como algunos alimentos y el polen; en el segundo caso, se dan por la sensibilización a uno o más elementos alergénicos presentes permanentemente en el entorno, como, en mayor o menor medida, los ácaros y los animales domésticos.

La rinitis alérgica estacional es una patología con mayor incidencia durante la primavera y en entornos al aire libre. En esta época del año, la intensidad de los síntomas como los estornudos, el picor de ojos y de paladar van en aumento, y pueden llegar a generar episodios de fatiga.

Las alergias al polen más comunes son la de polen de ciprés, platanero, olivo y gramíneas.

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