Blog sobre la alergia

Humidificadores para la rinitis alérgica: ¿son efectivos?

El aire frío y seco del invierno puede afectar a tu piel, ojos y mucosas, empeorando la sensación de irritación nasal y moqueo. Además, el uso de calefacciones puede resecar aún más el ambiente. Si es tu caso, tal vez un humidificador alivie estas molestias. Sin embargo, si padeces de rinitis a causa de alérgenos que se encuentran en el hogar (como los ácaros del polvo o el moho), debes tener en cuenta algunos aspectos.

Cómo actúa el humidificador

Un humidificador es un dispositivo electrónico que, mediante la producción de vapor, libera micropartículas de agua en el aire, de modo que aumenta la humedad relativa ambiental. La producción de vapor puede realizarse mediante calor o bien mediante ultrasonidos (vapor frío).

Esto puede ser muy útil cuando la humedad ambiental es muy baja, ya que la piel y las mucosas (como la mucosa nasal, la garganta o los labios) pueden resecarse e, incluso, agrietarse o sangrar. Algunas personas también padecen moqueo e irritación nasal que, sumada a una rinitis alérgica de base, puede causar muchas molestias.

Si es tu caso, un humidificador te puede resultar de gran ayuda, ya que te ayudará a hidratar tu mucosa nasal. No obstante, debes tener en cuenta que un ambiente húmedo favorece la proliferación de ácaros y mohos, principales responsables de la rinitis por alérgenos domésticos, por lo que un humidificador mal usado podría hacer más mal que bien.

Uso del humidificador para alergias: qué hay que tener en cuenta

Para usar de forma segura un humidificador para la rinitis, sigue los siguientes consejos:

  • Utiliza un higrómetro (instrumento que mide la humedad ambiental) para controlar que la humedad ambiental en el interior de tu hogar se mantenga entre el 40 y el 50%. Algunos dispositivos humidificadores ya llevan integrado u higrómetro para ayudarte a regularlos.
  • Limpia el humidificador con frecuencia siguiendo las indicaciones del fabricante, especialmente si padeces alergia al moho. En caso que el aparato tenga filtro, límpialo o cámbialo con regularidad.
  • Utiliza agua destilada o desmineralizada para rellenar el depósito del humidificador. Una cantidad elevada de minerales en el agua puede favorecer el crecimiento de bacterias.
  • No permitas que quede agua estancada en el depósito del humidificador. Vacíalo y sécalo bien entre uso y uso.
  • Vigila que no quede agua condensada alrededor del humidificador.

Finalmente, si alguien en tu hogar padece asma o bronquitis crónica, consulta con vuestro médico antes de comprar un humidificador, ya que en algunos pacientes puede empeorar los síntomas.

 

Dr. Antonio Mimoso, colegiado nº 54436

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