Blog sobre la alergia

Mitos sobre la rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una afección común y con alta prevalencia. No obstante, los falsos mitos alrededor de esta patología están muy extendidos. A continuación, vamos a repasar cuáles son los más comunes y qué realidad esconden.

Dieta para la rinitis

Hay personas que evitan ciertos alimentos a causa de la rinitis, pero no hay datos científicos que nos hagan pensar que seguir una dieta específica reduce los síntomas de la rinitis alérgica.

Deporte con rinitis

Algunas personas evitan el ejercicio físico o dejan de realizar deporte cuando tienen rinitis. Sin embargo, se puede realizar actividad física, aunque se padezca de rinitis. Eso sí, hay que tener en cuenta dos aspectos:

  • Es aconsejable ajustar la medicación para evitar molestias que limiten el rendimiento físico.
  • Si la rinitis aparece a causa del polen, es preferible evitar el deporte al aire libre los días o las horas con mayor concentración de polen en el aire.

Consulta el mapa del polen para saber cuándo debes evitar el deporte al aire libre en tu zona.

¿Puedo contagiar la rinitis alérgica?

Para que una enfermedad sea contagiosa, ésta debe ser causada por un microorganismo (virus, bacterias, hongos…) que puede traspasarse (infectar) de una persona a otra.

La rinitis alérgica no es una enfermedad infecciosa y, por tanto, no es contagiosa.

Antibióticos para la rinitis alérgica

Los antibióticos solo resultan útiles en el tratamiento de infecciones de causa bacteriana. Por tanto, los antibióticos no son eficaces para la rinitis alérgica, ya que ésta tiene su origen en una sensibilización inmunitaria frente a alérgenos ambientales, como el polen o los ácaros del polvo. Más aún: el uso indiscriminado de antibióticos puede ocasionar efectos secundarios (como diarreas) y la aparición de resistencias bacterianas que dificulten la curación cuando los antibióticos sí que sean realmente necesarios.

Si tengo rinitis alérgica, ¿me tengo de deshacer de mi perro o gato?

La rinitis alérgica se debe a la sensibilización frente a uno o varios alérgenos. Los alérgenos más habituales son el polen y los ácaros del polvo, aunque algunas personas también pueden ser sensibles al pelo o caspa de animales de compañía.

En primer lugar, por tanto, es importante conocer el alérgeno culpable: si no está relacionado con las mascotas, no tiene sentido deshacerse de ellas porque esto no mejorará los síntomas.

Por otro lado, si se confirma sensibilidad al pelo o caspa del perro o gato, dejar de convivir con el animal es una opción, pero no una imposición. Hay personas que consiguen mantener una buena calidad de vida cambiando algunos aspectos de la convivencia con la mascota para reducir los alérgenos en el hogar. Por ejemplo, evitando que entre en la habitación donde se duerme, usando lociones específicas en los baños o utilizando aparatos purificadores del aire.

 

Dr. Antonio Mimoso, colegiado nº 54436

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