Blog sobre la alergia

¿El cambio climático puede afectar a las alergias?

Dr. Antonio Mimoso, colegiado nº 54436

El impacto del cambio climático en el entorno, la biosfera y los cambios atmosféricos es muy conocido, pero, ¿sabías que también afecta a la aparición y desarrollo de enfermedades? Entre ellas, las enfermedades respiratorias pueden verse particularmente afectadas.

En este post, veremos qué enfermedades respiratorias pueden relacionarse con el cambio climático y cómo afecta concretamente a la rinitis alérgica.

Enfermedades respiratorias y su relación con la contaminación

La frecuencia de enfermedades alérgicas respiratorias y de asma bronquial se ha mantenido en continuo aumento en las últimas décadas. Detrás de esta estadística, se encuentra nuestro estilo de vida: la contaminación del aire a causa de las emisiones de vehículos y otras máquinas e industrias que utilizan energía fósil. Además, a esta circunstancia se le suma el efecto del cambio climático. El aumento de fenónemos meteorológicos como tormentas, viento, cambios en las temperaturas y humedad afecta a los aspectos químicos y biológicos que desencadenan estas enfermedades.

Por otro lado, la polución del aire puede propiciar la aparición de alergias de forma directa. Las partículas contaminantes irritan la mucosa nasal, la piel y la conjuntiva ocular, de modo que los alérgenos penetran con mucha más facilidad. Además, la atmósfera contaminante modifica la estructura del polen, de modo que libera moléculas alergénicas y proinflamatorias. De esta forma, un mismo polen puede provocar síntomas más intensos en las personas alérgicas.

Cómo el cambio climático afecta a tu rinitis alérgica

La rinitis alérgica por polen (polinosis) se ve alterada en su duración e intensidad por el cambio climático. Esto ocurre a causa de diversos factores:

  • Las plantas producen mayor cantidad de polen y durante más tiempo a lo largo del año como respuesta a los altos niveles de CO2 en la atmósfera. Por eso, la época de alergias puede alargarse a lo largo del año y presentarse con síntomas más severos.
  • A causa del cambio climático, muchas plantas están modificando su distribución geográfica, de modo que las variedades de polen a las que nos vemos expuestos cambian, y eso puede facilitar la aparición de nuevas alergias.
  • La destrucción de entornos ecológicamente complejos, como los bosques, da paso a entornos en los que predominan las hierbas (gramíneas) y los arbustos. La mayor parte de personas con rinitis alérgica estacional son sensibles al polen de gramíneas. Por eso, la desaparición de zonas boscosas está directamente relacionada con el aumento de episodios de rinitis alérgica.
  • Los cambios climatológicos bruscos y las tormentas eléctricas durante la temporada de polen pueden exacerbar la alergia respiratoria y el asma en pacientes afectados. Este fenómeno también se observa en las personas con alergia por moho (“alergia a la humedad”).

En definitiva, el cambio climático y la destrucción del entorno natural son fenómenos que están afectando ya a la salud de las personas en todos los puntos del planeta, especialmente en lo que a enfermedades respiratorias se refiere. En nuestra mano está exigir a los poderes políticos y económicos los cambios necesarios para detener el deterioro ambiental y evitar que la salud de las personas se vea más afectada en el futuro.

 

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