Blog sobre la alergia

El otoño y sus alérgenos

Nariz que moquea, ojos que pican y garganta que carraspea son síntomas que pueden surgir a medida que los días se van haciendo cortos y avanza el otoño. Estos síntomas pueden ser de un resfriado, pero pueden confundirse con los de una rinitis alérgica, por lo que hay que aprender a diferenciarlos para tratarlos de forma adecuada.

El otoño puede ser especialmente difícil para aquellas personas que son sensibles al polen de moho y de las ambrosías. Estas últimas son el principal causante de la rinitis alérgica en épocas de temperaturas más bajas.

Durante esta época del año, además, pasamos más tiempo en espacios cerrados con las ventanas también cerradas, incrementando la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo, el moho que prospera en la humedad e incluso nuestras mascotas.

En otoño nos podemos enfrentar a 3 alérgenos:

  1. Moho

Las esporas del moho circulan por el aire cuando hay humedad, o cuando el ambiente es seco y ventoso. Estos hongos prosperan tanto al aire libre como en espacios cerrados y producen esporas que, como el polen, se extienden por el aire o por la ventilación interior.

El polen del moho es ligero, muy pequeño y es fácilmente inhalado por los pulmones. Las esporas se elevan alto en la atmósfera durante las horas cálidas del día, para volver a descender al suelo cuando el ambiente se enfría por la tarde.

Durante el otoño crecen en acumulaciones de hojas caídas y pilas de compost; y prosperan en áreas húmedas como los sótanos, los lavabos y las cocinas.

Usar un deshumidificador en casa, especialmente en las estancias húmedas nos ayuda a combatir estos organismos. El aire debería estar entre 35 y 50% de humedad.

Limpiar baños y cocinas regularmente con vinagre o productos anti moho también ayuda a controlar la proliferación de estos alérgenos.

  1. Ambrosía

Las ambrosías son un género de plantas que crecen en regiones llanas, poco húmedas y arenosas, pero se pueden sentir sus efectos en las grandes ciudades debido a la dispersión de su polen.

Una sola planta de ambrosía puede producir hasta 1 billón de granos de polen por temporada. Estas plantas de flor amarilla comienzan a polinizar a partir de mediados de agosto hasta mediados de octubre. Los síntomas por alergia a esta planta pueden ser peores durante los primeros meses de otoño, cuando los niveles de polen son más elevados, hasta que las bajas temperaturas acaban con la planta.

  1. Ácaros

Las proteínas de los líquidos digestivos de los ácaros constituyen un alérgeno muy fuerte, y es en otoño e invierno cuando estas partículas causan las mayores molestias debido al uso de la calefacción y la poca ventilación de los hogares.

Ante estos alérgenos, la acción primordial es la limpieza frecuente del polvo y la eliminación de objetos que puedan acumularlo, tales como cortinas o alfombras. Se debe hacer hincapié en la limpieza del dormitorio, ya que un colchón aloja hasta dos millones de ácaros y la ropa de cama y la decoración son propensas a acumular polvo.

En relación con la poca ventilación, la caspa de nuestras mascotas, que se acumula junto con el polvo, puede constituir uno de los alérgenos más potentes en esta época. Igual que con los ácaros, la limpieza es primordial.

 

Ahora ya sabes que si sufres síntomas parecidos a los del resfriado en otoño y que no mejoran, podría ser alergia. Consulta con tu médico o farmacéutico para recibir el tratamiento adecuado.

¿Conoces algún otro alérgeno que te provoque estos síntomas en otoño? :)

 

Autora: Dra. María Luisa Tamarit, Licenciada en Medicina y Cirugía (Colegiada en el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona, Núm. Col. 22689)

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