Si padeces enrojecimiento ocular, picor de ojos, lagrimeo e inflamación ocular, seguramente estamos ante un caso de conjuntivitis. No obstante, la conjuntivitis puede deberse a causas infecciosas (conjuntivitis bacteriana o conjuntivitis vírica), o bien a causas alérgicas o inmunomediadas. En este artículo nos vamos a centrar en las conjuntivitis por causas alérgicas.

¿QUÉ ES LA CONJUNTIVITIS ALÉRGICA? ¿PUEDO CONTAGIARLA A OTRAS PERSONAS?

La conjuntivitis alérgica es una inflamación ocular por alergia. Concretamente, la zona que se enrojece e inflama es la conjuntiva, es decir, el tejido rosado (mucosa) que forma la parte interior de los párpados y rodea el globo ocular. No obstante, la inflamación de la conjuntiva también puede provocar molestias y enrojecimiento de los tejidos adyacentes.

La conjuntivits alérgica se desencadena por la presencia en el aire o en las manos (si nos tocamos los ojos) de un alérgeno al que somos sensibles. Por ejemplo, polen, polvo, pelo de animales, etc Por tanto, la conjuntivitis alérgica NO es contagiosa. Se trata de una reacción de hipersensibilidad inmunitaria propia de cada persona.

CAUSAS Y TIPOS DE CONJUNTIVITIS ALÉRGICA

Existen 5 tipos de conjuntivitis alérgica, aunque las más habituales son las dos primeras:

Conjuntivitis alérgica estacional

Se trata de la conocida alergia primaveral, o alergia al polen, que afecta principalmente a los ojos. Aunque frecuentemente se presenta junto a otros síntomas que afectan también a la mucosa nasal y, a veces, a la garganta. Por lo que es más habitual referirse a este tipo de alergia estacional como rinoconjuntivitis alérgica estacional.

La conjuntivitis alérgica estacional se debe a un alérgeno polínico (alergia al polen), por lo que suele presentarse durante unos días o semanas (normalmente no más de 4 semanas seguidas) al año, coincidiendo con la época de polinización de la planta a la que se tiene alergia.

Conjuntivitis alérgica perenne

Llamamos conjuntivitis alérgica perenne a aquella conjuntivitis de origen alérgico que, en ausencia de tratamiento apropiado, se presenta durante más de 4 semanas seguidas al año, con síntomas durante al menos 4 días a la semana. En este caso, la conjuntivitis se debe a alérgenos como los ácaros del polvo, el pelo de algunos animales, los polvos o harinas industriales o el moho, entre otros.

Aunque en ocasiones se presenta también junto a síntomas nasales rinoconjuntivitis), es habitual que haya solo signos de conjuntivitis si, por ejemplo, el alérgeno se ha depositado en las manos. Es un caso clásico en personas alérgicas al pelo de algún animal que, tras acariciarlo, se tocan la cara o se frotan los ojos.

Keratoconjuntivitis vernal

Se trata de una inflamación de la conjuntiva bilateral que suele aparecer en forma de brotes en los meses de primavera y otoño y que afecta principalmente a los niños y púberes. Se caracteriza por un intenso picor, fotofobia (excesiva sensibilidad a la luz) y secreción ocular abundante y espesa.

Aunque no se conoce exactamente qué la desencadena, se sabe que se trata de una reacción inmunomediada.

Keratoconjuntivitis atópica

La keratoconjuntivitis atópica es una de las manifestaciones de la dermatitis atópica, una afección de la piel relacionada con una debilidad de la barrera epidérmica que produce eccema, picores y rojeces.

La keratoconjuntivitis atópica afecta aproximadamente al 20 – 40% de las personas con dermatitis atópica. Es importante recibir un tratamiento adecuado y mantenerlo en el tiempo, ya que esta enfermedad puede llegar a afectar a la visión.

Conjuntivitis papilar gigante

En este caso, la conjuntivits aparece como reacción al uso de lentes de contacto. Se trata de una enfermedad provocada por una hipersensibilidad a estas lentes, bien por tendencia particular, o bien por un mal uso prolongado. Aunque se desconoce el mecanismo exacto por el que aparece la conjuntivitis papilar gigante, se cree que se debe a una respuesta alérgica o irritativa a los depósitos de proteínas acumulados en las lentes.

TRATAMIENTO DE LA CONJUNTIVITIS ALÉRGICA

Existen diversas opciones para aliviar los síntomas de la conjuntivitis alérgica, desde antiinflamatorio en gotas (colirio), hasta medicamentos orales para los síntomas de la rinoconjuntivitis alérgica. Pide consejo a tu farmacéutico sobre la solución más adecuada a tus síntomas.

No obstante, para tratar a largo plazo la conjuntivitis alérgica, se requiere un diagnóstico de su tipo y causa. El diagnóstico exacto del tipo de conjuntivitis alérgica que afecta a una persona debe realizarlo un médico especialista evaluando todos los datos de la historia clínica.

Tras este diagnóstico, se prescribirán los medicamentos adecuados que pueden abarcar desde colirios y ungüentos, hasta medicamentos orales para la alergia (antihistamínicos, corticoesteroides).

Pero recuerda que, en el caso de la conjuntivitis alérgica estacional y perenne, la principal medida a tomar será la evitación del antígeno, es decir, evitar que nuestros ojos entren en contacto con la sustancia que produce la alergia.

Consejos para aliviar la conjuntivitis alérgica

Las siguientes recomendaciones te ayudarán a reducir los síntomas de conjuntivitis alérgica:

  • Evitar tocarse o frotarse los ojos.
  • Lavarse las manos con frecuencia, especialmente al volver a casa.
  • Al regresar a casa, podemos hacer un lavado de los ojos con suero fisiológico (en monodosis), o bien con gotas oculares formuladas a tal fin. Así eliminaremos el polen, polvo y otros alérgenos que hayan podido quedar adheridos y reduciremos la inflamación.

Si nuestra conjuntivitis alérgica se debe a la presencia temporal de polen o esporas en el aire, además podemos tomar las siguientes medidas:

  • En la época de polinización, evitar salir al aire libre a última hora del día, ya que es cuando más presencia de polen podemos encontrar.
  • Evitar el campo y los jardines durante la floración.
  • Evitar secar la ropa al aire libre, incluyendo toallas y ropa de cama.
  • Llevar gafas de sol que cubran bien cuando salgamos al exterior.

Si los síntomas de conjuntivitis alérgica se deben a los ácaros del polvo, podemos poner en práctica también las siguientes recomendaciones:

  • Limpiar nuestro hogar, incluidos muebles, puertas, marcos de ventanas y otras superficies, con un paño húmedo para que quede adherido el polvo. Evitar siempre los plumeros y similares.
  • Reducir al máximo los tejidos que tenemos en nuestro hogar. Tapices, alfombras, cortinas, cojines… son lugares en los que se deposita y acumula el polvo con facilidad.
  • Evitar los lugares polvorientos (por ejemplo, trasteros, almacenes, etc.). Si no podemos evitarlos completamente, podemos protegernos los ojos con gafas de protección y cubrirnos la nariz con un pañuelo o mascarilla para reducir al máximo el contacto con el polvo.

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Author

Num Colegiado. 54436 Col·legi de Metges de Barcelona. Diplomado en enfermería por la Universitat de Barcelona. Bellvitge. Máster en enfermería de Salut Pública y Comunitaria por la Universitat de Barcelona. Bellvitge. Grado en Medicina por la Universitat de Barcelona. MIR Medicina Familiar y Comunitaria. Barcelona

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