Los probióticos, junto con una dieta equilibrada, refuerzan el sistema inmunitario de nuestro organismo y ayudan a combatir las infecciones así como las alergias producidas por diferentes pólenes. Por eso, tomar probióticos para la alergia es un buen método para complementar otras medidas que nos ayudarán a lidiar con los síntomas de la rinitis alérgica.

Sigue leyendo ¡y descubre los beneficios que pueden reportarte!

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, suministrados en cantidades adecuadas, aportan beneficios a nuestra salud, fundamentalmente a nuestro sistema digestivo e intestinal.

Los probióticos son fermentos vivos, es decir, bacterias y levaduras que fermentan los azúcares y las fibras y que pueden encontrarse en algunos alimentos fermentados, como el yogur. Tienen la capacidad de reforzar la microbiota intestinal y estimular al sistema inmunitario.

¿Para qué sirven los probióticos?

Tradicionalmente, se han utilizado fermentos con propiedades probióticas para preparar y conservar alimentos como la leche (yogur, quesos…) o los vegetales (encurtidos…).

En las últimas décadas, además, se ha demostrado que estos fermentos tienen la capacidad de unirse a la microbiota intestinal, reforzándola y estimulando el sistema inmunitario. Por eso, además de recomendarse el consumo diario de alimentos fermentados, también se han desarrollado preparados probióticos en cápsulas o polvo para disolver que se prescriben para distintas dolencias: gastroenteritis, disbiosis, refuerzo inmunitario, etc.

¿Cuándo es recomendable tomar probióticos?

Las propiedades de los probióticos son bien conocidas en algunos ámbitos, pero todavía queda mucho por investigar en otros. Sin embargo, lo que ya sabemos permite a los profesionales sanitarios recomendar probióticos en diversas situaciones:

  • Si estás tomando un antibiótico que pueda afectar a tu microbiota.
  • Si padeces una disbiosis o infección (por ejemplo, una infección vaginal o intestinal).
  • Si necesitas reforzar tu sistema inmunitario.
  • Como prevención ante posibles infecciones (prevención de la mastitis, las infecciones vaginales y otras).
  • Siempre que te lo recomiende tu médico.

Consulta con tu farmacéutico cuál es el probiótico más adecuado a tus necesidades.

Además, puedes reforzar tu alimentación diaria con alimentos probióticos que te aportan estos beneficios de forma natural.

Alergia y probióticos

Siempre y cuando se compagine con una sana y correcta alimentación, los probióticos ayudarán a fortalecer nuestro sistema inmunitario y a mantenerlo protegido ante los posibles síntomas de la alergia.

Además, puesto que la sintomatología alérgica (inflamación) provoca un desgaste inmunitario, el refuerzo que pueda aportar el probiótico podría favorecer la respuesta de tolerancia en vez de la respuesta alérgica.

¿Qué beneficios aportan los probióticos para las personas con rinitis alérgica?

Además de los beneficios generales que los probióticos aportan al sistema inmunitario, también ejercen acciones específicas que ayudan a reducir los síntomas alérgicos.

En concreto, el consumo de probióticos puede propiciar una microbiota intestinal más equilibrada en pacientes con rinits alérgica, lo que podría limitar el daño causado por la inflamación. Además, una microbiota intestinal equilibrada puede dar lugar a reacciones menos graves a los alérgenos. De esta manera, los probióticos podrían ayudar a disminuir los síntomas de la rinitis alérgica producidos por la alergia al polen.

Alimentos que contienen y son ricos en probióticos

Existen muchos alimentos ricos en probióticos que seguramente desconoces, mientras que otros son ampliamente conocidos. Vamos a revisar cuáles son los alimentos más ricos en probióticos que puedes incorporar a tu alimentación diaria.

Yogur

El alimento probiótico por excelencia es el yogur, una leche fermentada a base de lactobacilos y bifidobacterias.

Se recomienda tomarlo a diario y, para que sea aún más beneficioso para tu sistema inmunitario, puedes tomarlo para desayunar junto con avena y trocitos de fruta fresca rica en vitamina C, como por ejemplo las fresas, las naranjas, el kiwi o la piña.

Kéfir

El kéfir es una leche fermentada mediante un organismo simbionte que incluye hongos y bacterias fermentadoras. A diferencia del yogur, el kéfir incorpora dos tipos de fermentación: la fermentación láctica y la fermentación alcohólica. De esta manera, se producen las características burbujas del kéfir.

Miso

El miso es un alimento de origen japonés que se obtiene a partir de la fermentación de soja, trigo, arroz u otros granos y cereales mediante un hongo llamado “koji”.

El miso suele tomarse disuelto en líquido caliente (agua o caldo), formando una sopa a la que se le añaden verduras, fideos, carne, huevo, tofu, algas y/o setas. Para prepararlo, debes añadir una cucharada pasta de miso al caldo. Eso sí, debes retirarlo del fuego y esperar a que deje de hervir primero para mantener los fermentos probióticos vivos.

Chucrut

El chucrut es un tipo de encurtido tradicional de la zona centro-europea. Se obtiene mediante la fermentación láctica de la col o repollo en salmuera.

Se toma en ensaladas y también como acompañamiento o guarnición en platos de carne.

El tempeh

El tempeh es un alimento que procede de la fermentación de la soja u otras legumbres, como el garbanzo. Al ser un producto fermentado, está indicado para regenerar la microbiota intestinal. Además, contiene proteínas, grasas insaturadas, vitaminas del grupo B (B1, B2 y B12) y minerales como el calcio, el fósforo y el hierro.

Estas características hacen de este un alimento muy importante en dietas vegetarianas y veganas, puesto que es una excelente fuente de proteínas y vitaminas.

Otros alimentos ricos en probióticos

Aunque los anteriores son los alimentos probióticos más conocidos por sus propiedades, en nuestra gastronomía también podemos encontrar otros muchos alimentos ricos en probióticos que podemos tomar en pequeñas cantidades o de forma esporádica, como el chocolate negro, la horchata de chufa natural, las aceitunas encurtidas o los embutidos tradicionales, como el jamón serrano.

No obstante, también podemos ingerir los probióticos en forma de cápsulas, comprimidos o en sobres, pero siempre consultando previamente con nuestro médico, ya que en dosis más bajas o elevadas de lo recomendado pueden no resultar efectivos o producir efectos adversos.

Recuerda que cuidarse es importante, por lo que te recomendamos añadir probióticos a una dieta rica en vitaminas y minerales. Y tú, ¿consumes probióticos? ¡Cuéntanoslo!

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Author

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universitat Autònoma de Barcelona, colegiada en el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona con el nº 22.689. Posee formación adicional en medicina de Urgencias y Emergencias y pertenece a la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y a la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares.

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